martes, 8 de agosto de 2017

ELEMENTOS BASICOS PARA LA PREVENCION DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


ONU Mujeres es una organización que presta apoyo en el desarrollo e implementación de programas, que abordan legislación y políticas, prevención, servicios para supervivientes, investigación y datos, con el objetivo de poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Como parte de su labor, han publicado un documento en el que resumen algunos de los datos más importantes para prevenir la violencia contra las mujeres.
La evidencia muestra que las intervenciones efectivas emplean métodos diversos, a varios niveles y de manera complementaria. En esta línea, la organización aconseja, generar conciencia sobre la violencia de género como manifestación de discriminación contra las mujeres. No obstante, esto debe complementarse con otras acciones como:


  • Abordar las causas fundamentales del problema, es decir, la discriminación por motivos de género, las normas sociales que toleran la violencia contra las mujeres, los estereotipos de género,…

  • Empoderar a las mujeres y niñas, a fin de potenciar sus aptitudes y recursos personales.
Según el documento, todo esto hay que llevarlo a cabo en las comunidades (medios de comunicación, organizaciones deportivas, lugares de trabajo, espacios públicos…), en las escuelas (involucrando a profesores, alumnos, padres y madres, asegurando una escuela segura) y con las parejas y los individuos (realizando programas de empoderamiento económico para las mujeres, interviniendo con parejas y poniendo en marcha programas sobre crianza de hijos e hijas para promover la no violencia en las prácticas parentales).
En esta línea de trabajo, se podrían citar programas como SASA!, diseñado por Raising Voices, que se trata de una intervención de movilización comunitaria destinada a bordar comportamientos de riesgo relacionados con el VIH y la violencia contra la pareja. En el proyecto participaron tanto mujeres como hombres, líderes religiosos y comunitarios, a nivel de la comunidad para cambiar las normas sociales. Se llevó a cabo por primera vez en Kampala (Uganda), y posteriormente ha sido adaptado y utilizado en otros países de todo el mundo, sometido a una rigurosa evaluación, cuyas conclusiones revelan un impacto significativo sobre los comportamientos de riesgo relacionados con el VIH y la reducción de la violencia contra la pareja en un 52%.
Como este, otros planes de prevención de la violencia de género han sido llevados a cabo en diferentes partes del mundo (Australia, India, Camboya o Sudáfrica).

  1. Leyes integrales para abordar la violencia contra las mujeres en espacios públicos y privados, que no sólo contemplen el enjuiciamiento de los agresores, sino también la protección, el apoyo y la reparación a las sobrevivientes, así como la prevención de la violencia.
  2. Leyes no discriminatorias que protejan la igualdad de derechos para las mujeres en el matrimonio, el divorcio, la propiedad y la custodia de hijos e hijas, permitiéndoles así salir de una relación de maltrato.
  3. Planes de acción nacionales con referencias claras, plazos y recursos asignados para implementar leyes.
  4. Acceso a la protección inmediata y apoyo de calidad por parte de todas las sobrevivientes de la violencia, prestada de forma coordinada e integrada, incluida la asistencia médica e intervenciones policiales, sociales, psicológicas, de asistencia jurídica y de alojamiento seguro.
  5. Capacitación sistemática de quienes proveen servicios, especialmente la policía, abogados y abogadas y jueces y Juezas, profesionales sociales y personal sanitario para asegurar que respetan protocolos y estándares de calidad.
  6. Intervenciones de prevención para hacer frente a la desigualdad de género y las normas sociales que toleran la violencia contra las mujeres, a través de la sensibilización, la movilización comunitaria, programas educativos y programas que promuevan el empoderamiento social, económico y político de las mujeres, incluido su derecho a la ciudad (por ejemplo, acceso a la educación, al empleo, al ocio, a la política).
  7. Recopilación y análisis sistemático de datos sobre la magnitud, las causas y consecuencias de la violencia contra las mujeres, desagregados por edad, etnicidad, discapacidad, lugar del suceso, y otras características pertinentes, para contribuir a la elaboración de leyes, políticas y programas.
  8. Seguimiento y evaluación de la repercusión de leyes, políticas y programas, así como análisis y difusión de buenas prácticas.
  9. Asignación de los recursos adecuados y coordinación entre los distintos sectores para garantizar la implementación de leyes, políticas y programas.
  10. Integración de medidas para poner fin a la violencia contra las mujeres en políticas más amplias tales como la reducción de la pobreza, la vivienda, la educación, la planificación sensible al género y políticas de desarrollo a todos los niveles




MADRID PREPARA UN SERVICIO DE ATENCION PARA ADOLESCENTES ADICTOS AL MOVIL


No cabe duda de que los teléfonos móviles y las tabletas se han convertido en un elemento omnipresente en nuestra sociedad. Adultos y adolescentes pasamos el día pendientes de mensajes, redes sociales, correo electrónico o noticias de última hora. Diversos estudios hablan ya de porcentajes muy altos de dependencia al móvil o del miedo a salir de casa sin él, especialmente entre los adolescentes.
Debido a las graves consecuencias que conlleva el abuso de las nuevas tecnologías en el desarrollo de un adolescente, la Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid está poniendo en marcha el primer Servicio Psicopedagógico de Intervención Especializada a Adolescentes y sus Familias, con el objetivo de que esté en funcionamiento a principios de 2018.
Según las propias palabras de Alberto San Juan, director general de Familia y Menor de la Comunidad de Madrid, en declaraciones en Onda Madrid, el uso inadecuado de los teléfonos y las tabletas por parte de los adolescentes, afecta a los horarios, pierden horas de sueño, cambian patrones de alimentación e higiene, e incluso los valores afectivos y emocionales están en riesgo.
Este servicio proporcionará, de forma gratuita, asistencia ambulatoria a menores de 12 a 17 años con problemas de dependencia a su teléfono móvil. En primer lugar se llevará a cabo una evaluación individualizada, para, a continuación, proporcionarles tratamiento grupal. Específicamente, se intervendrá en el área comportamental (horarios, sueño, alimentación, higiene, afectivo-emocional, miedos, complejos e inseguridades); cognitiva (toma de decisiones, conflictos y valores) y social (identidad social, grupos de referencia, estereotipos y prejuicios). Todo ello, con la participación imprescindible de la familia, y llevado por psicólogos especializados en adolescencia.
Además, está previsto formar a los educadores, para que aprendan a afrontar las situaciones que se les presenta en el aula, y sobre todo para enseñarles a detectar las señales que evidencian que el menor tiene un problema de este tipo.
Según las previsiones, se espera poder atender a unos 200-300 menores, dependiendo del tiempo de recuperación. Cuando se ponga en marcha el servicio, en función de la demanda, se irá ampliando el personal para que ningún adolescente se quede sin atención. Por otro lado, en el caso de que se detectase algún otro problema añadido, como dependencia al alcohol u otras sustancias, se le derivaría a los otros muchos servicios especializados con los que cuenta la Comunidad de Madrid.
Según el psicólogo Javier Urra, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, entrevistado en el mismo medio que Alberto San Juan, el problema de la adicción a las nuevas tecnologías es muy grave y en ocasiones deriva en otras adicciones y conductas de mayor gravedad. Según su experiencia, cada vez hay más jóvenes que comienzan con un abuso de las nuevas tecnologías y poco a poco van adquiriendo conductas adictivas que en ocasiones derivan en una ludopatía, gracias al juego online. En algunos casos les hace incluso robar a los padres para poder seguir jugando. En opinión de este experto, los adolescentes son muy vulnerables, es imprescindible intervenir cuanto antes, para que las situaciones no se agraven.
Aunque es difícil diferenciar de forma clara entre el típico adolescente que está continuamente con el móvil y el joven que tiene una adicción, el hecho de encontrarse mal física, psíquica o emocionalmente cuando no tienes el móvil o tableta, pueden ser indicativos de un problema.
Urra llama la atención a los padres, pidiendo que sean los primeros en dar ejemplo y proporcionen espacios y momentos en familia libres de móvil.

Fuente:




ENTREVISTA A ANTONIO VERDEJO SOBRE CONDUCTAS COMPARTIDAS ENTRE PERSONAS CON ADICCION Y OBESIDAD


Para hablarnos en profundidad sobre este tema, Infocop Online ha realizado la siguiente entrevista a Antonio Verdejo:

ENTREVISTA

A modo de introducción, sabemos que en los últimos años su actividad investigadora se ha centrado en los campos de la Adicción, la Obesidad y la Rehabilitación de las Funciones Ejecutivas. ¿Podría decirnos por qué surgió el interés por su estudio?

Las personas con adicciones y obesidad comparten problemas para controlar su conducta y sesgos en su toma de decisiones. Mi investigación intenta entender los mecanismos neuropsicológicos que están detrás de esas alteraciones. Si entendemos cómo funcionan estos mecanismos, podemos ofrecer soluciones. La rehabilitación de las funciones ejecutivas es una de esas soluciones: en vez de convencer a alguien de que controle sus impulsos o medite sus decisiones, podemos entrenarle para que le resulte más fácil conseguirlo.

Concretamente, en el ámbito de las adicciones y el consumo de sustancias, usted ha investigado el rol de la impulsividad como marcador de vulnerabilidad para su aparición. En este sentido, ¿podría explicarnos qué papel juega y qué relación existe entre la impulsividad y el riesgo de desarrollar una conducta adictiva?

Las personas impulsivas tienden a actuar sin pensar excesivamente en las consecuencias y prefieren las recompensas fuertes e inmediatas aunque conlleven riesgos. Tener estas características te hace más proclive a tomar drogas a modo de experimentación, de estimulación o de alivio inmediato de otros problemas. Además, las personas impulsivas tienden a experimentar más placer y/o sentirse más cómodas después de tomar drogas.

Como experto en el tema, ¿con qué otras conductas se relaciona la impulsividad?

Con conductas inatentas y arriesgadas, con conductas impetuosas y agresivas, con la tendencia a autolesionarse y con varios trastornos psicopatológicos como el TDAH, los trastornos de personalidad narcisista, histriónico o límite y los trastornos del estado de ánimo, especialmente con la depresión en la adolescencia y en la tercera edad.

A este respecto, usted abordará este constructo en el próximo Congreso Nacional de Psicología, que tendrá lugar en Oviedo entre los días 3 y 7 de julio, a través de la ponencia titulada Deconstruyendo el constructo de impulsividad: Mecanismos cognitivos y cerebrales. ¿Podría adelantarnos en qué consistirá su intervención y qué temas abordará?

Presentaré nuevas aproximaciones para intentar entender por qué distintas personas pueden ser igual de impulsivas por razones totalmente diferentes. También para entender por qué la misma persona puede actuar meditada o impulsivamente según sea el estado de su cuerpo. Serán  investigaciones que combinan nuevas medidas cognitivas, que se pueden aplicar masivamente en internet, con nuevas técnicas de imagen cerebral, desarrolladas con apoyo del Australian Research Council (LP150100770) y la Fundación Ian Potter.

¿Cuáles son sus expectativas con respecto a la celebración de este Congreso?

Reconectar con la situación de la Psicología en España, aprender de disciplinas y aproximaciones que el trabajo del día a día me impide seguir. Ver a muchos amigos.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna otra cuestión de interés?

Será la primera vez que presente resultados de investigaciones traslacionales sobre decisiones de comida, que hemos diseñado “ad hoc” para ayudarnos a entender los mecanismos cerebrales que determinan los sesgos de decisión que tienen las personas obesas hacia la comida altamente calórica y no necesariamente saludable.

PROGRAMAS DE INTERVENCION CON MALTRATADORES EN ESPAÑA: LA PERSPECTIVA DE L@S PROFESIONALES

La intervención con maltratadores en casos de violencia de género (entendiendo este concepto en el sentido descrito en la normativa española vigente, esto es, como violencia contra las mujeres en la pareja) surgió en la década de los 70 y 80 del siglo XX en USA y Canadá, y llegó a Europa en la década de los 80. En España, los primeros programas de este tipo se implementaron en el País Vasco, a mediados de 1990 y bajo la dirección del profesor Enrique Echeburúa; pero será a partir de la implementación de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género cuando se generalizaron. Esto significó que, en las diferentes Comunidades Autónomas, se fueron creando, desarrollando y adaptando a las nuevas necesidades (y también a la nueva legislación nacional, y a las legislaciones autonómicas que han ido aprobándose paulatinamente en los diferentes territorios), programas de intervención para maltratadores. Estos programas incluían tanto aquellos de asistencia voluntaria, bien fuera en la comunidad, o en el interior de las prisiones, como aquellos otros que se realizaban en el ámbito de las medidas penales alternativas.
Naturalmente, y como consecuencia directa, de esta proliferación, surge la necesidad de evaluar su eficacia. Para ello, además de emplear criterios e indicadores desarrollados en otros países, se han elaborado también algunas propuestas, como fueron en su momento los “Criterios de calidad para intervenciones con hombres que ejercen violencia en la pareja” del Grupo 25, o el “Informe sobre Criterios Comunes para Programas de Intervención Reeducativa con Hombres Agresores en Violencia de Género”, que fue impulsado por el Ministerio de Igualdad. A modo de resumen, podemos decir que, en términos generales estos criterios contemplan elementos relacionados con la orientación teórica y los contenidos de los programas aplicados, con la formación y las características de los/las terapeutas que los aplican, con los procedimientos de aplicación y seguimiento de los resultados obtenidos, con la evaluación de su eficacia, y con la relación que se establece con los sistemas penales y de justicia.

En la medida que estos programas se extienden y generalizan, son cada vez más los/as profesionales y los equipos psicosociales y multiprofesionales que se van formando y especializando en este tipo de intervenciones. Precisamente, el objetivo de nuestra investigación fue conocer el punto de vista de estos profesionales. 
Para ello optamos por una metodología cualitativa, es decir, por acceder a informantes clave con amplia experiencia en el tema y conocer sus puntos de vista y valoraciones. Para ello se realizaron entrevistas semi–estructuradas on line a una muestra de 65 profesionales con experiencia en implementar, gestionar, y/o evaluar este tipo de intervenciones en España. 
Como resumen de los resultados, podemos comentar que las personas expertas entrevistadas estaban, en general, satisfechas con los programas en los que habían participado y los valoraban de forma positiva, aunque, en algunos casos, consideraban que determinadas características de los participantes, y de los propios programas podrían contribuir a favorecer o dificultar el éxito de éstos, y que, por ejemplo, podrían obtenerse mejores resultados diseñando intervenciones lo más personalizadas posible. De hecho, casi 2/3 partes de profesionales consideraron que los programas de intervención en los que, de algún modo habían participado, eran mejorables.

Por lo que se refiere a posibles dificultades, algo más de un tercio de participantes consideraron que los programas en los que habían participado tenían alguna limitación importante, y éstas se agrupaban en alguna de estas tres grandes subcategorías: a) limitaciones relacionadas con los recursos materiales y/o económicos para hacer frente a las necesidades y requerimientos de estos programas.; b) limitaciones relacionadas con el tipo y características de los maltratadores y, especialmente, con sus reticencias y su falta de motivación para el cambio; y c) limitaciones derivadas de la necesidad de trabajar en coordinación con otros profesionales con formación y/o criterios diferentes (especialmente, con personas procedentes del estamento judicial).

En relación con estas dificultades, y a modo de conclusión, cabe destacar de modo muy especial dos ideas. Por una parte, comentar que la reflexión sobre la necesidad de flexibilizar e individualizar estos programas, ajustándolos al máximo a las características de los participantes, constituiría una propuesta de futuro muy relevante, que, además, coincide con los resultados de otros análisis descritos en la literatura científica sobre el tema. Por otra parte, destacar las dificultades asociadas a las resistencias de los maltratadores, y a su participación no voluntaria y/o incentivada en ciertos tipos de programas de intervención. Esto tiene entre sus consecuencias la falta de motivación para el cambio, y la no asunción de responsabilidad en la violencia cometida, aspectos éstos que comprometen claramente la eficacia de las intervenciones, y lanzan un reto muy importante para un futuro próximo, en el que cabe esperar seamos capaces de dar solución a un problema social y sanitario tan grave como es la violencia contra las mujeres en la pareja y que actualmente tiene, según las principales autoridades sanitarias, proporciones epídémicas.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psychosocial Intervention:

Ferrer-Pérez, V.; Ferreiro-Basurto, V.; Navarro-Guzman, C. y Bosch-Fiol, E. (2016). Programas de intervención con maltratadores en España: la perspectiva de los/as profesionales. Psychosocial Intervention 25 (3), 159-168.



 

UN NUEVO ESTUDIO CUESTIONA LA PRESCRIPCION DE ANTIPSICOTICOS EN 1 DE CADA 4 NIÑOS CON TDAH


Se están prescribiendo medicamentos antipsicóticos a niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pese a contar con pruebas limitadas de eficacia y riesgo significativo de daño.
Así alerta el estudio titulado ADHD treatment in primary care: Demographic factors, medication trends, and treatment predictors (Tratamiento del TDAH en Atención Primaria: factores demográficos, medicación y predictores de tratamiento), llevado a cabo por investigadores del Instituto de Ciencias Clínicas Evaluativas de Toronto (Canadá), con el objetivo de determinar la prevalencia y características de los jóvenes diagnosticados de TDAH, y conocer los predictores del tratamiento farmacológico.
Para tal fin, los autores han llevado a cabo un estudio retrospectivo de corte transversal, consistente en la revisión de más de 250.000 historias clínicas de Atención Primaria, pertenecientes a jóvenes de hasta 24 años de edad. Se seleccionaron al azar un total de 10.000 historias, y se revisaron utilizando criterios diagnósticos para el TDAH así como las comorbilidades. Posteriormente, se calcularon los índices de prevalencia, las comorbilidades, los indicadores demográficos y el uso de servicios de salud.
Los datos obtenidos revelaron una prevalencia de TDAH de 5,4%. Se hallaron también comorbilidades significativas con otros trastornos mentales. La mayoría de los pacientes diagnosticados con TDAH recibió tratamiento con psicofármacos estimulantes y no estimulantes, siendo los más prescritos las anfetaminas y el metilfenidato.
Sin embargo, se prescribió medicación antipsicótica al 11,9% (principalmente risperidona) y medicación con antidepresivos al 19,8%. Los factores predictores de esta última opción de tratamiento fueron la edad, la valoración realizada en la consulta psiquiátrica y un diagnóstico comórbido de ansiedad y depresión. Empero, el único predictor de la intervención con antipsicóticos fue la valoración en la consulta psiquiátrica. Asimismo, los autores hallaron que uno de cada 4 de los pacientes que recibieron esta medicación no presentaba ningún otro diagnóstico psiquiátrico a parte del TDAH que sugiriera su uso.
Según señala el estudio, este tipo de medicamentos se prescriben comúnmente a los niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad, a pesar de contar con pruebas limitadas de eficacia y riesgo significativo de daño. De hecho, señala, si bien la risperidona tiene un impacto moderado en algunas conductas de los jóvenes con TDAH –como el comportamiento oposicionista y la agresividad-, hay evidencia limitada que respalde su uso, y no son eficaces para el abordaje de los síntomas centrales de este trastorno (falta de atención e hiperactividad).
Teniendo en cuenta lo anterior, el estudio considera aún más preocupante el hecho de que más del 25% de los pacientes tratados con antipsicóticos no contaba con un diagnóstico comórbido para el cual estaría indicado este tipo de medicación.
Tal y como ha señalado en nota de prensa el autor principal del estudio, Paul Kurdyak, “no sabemos por qué estos niños y jóvenes con TDAH están tomando antipsicóticos, pero existe un riesgo asociado con la exposición temprana a los mismos, por lo que necesitamos saber más acerca de por qué se están utilizando, y así poder sopesar los beneficios frente a los riesgos que entraña su uso”.
 
Para acceder directamente al estudio, pincha el siguiente enlace:





EL APA LANZA SU PRIMERA GUIA PRACTICA CLINICA SOBRE EL TEPT


El pasado 24 de febrero, la Asociación Americana de Psicología (APA) publicó la Guía de Práctica Clínica sobre el tratamiento del trastorno por estrés postraumático (TEPT) en adultos (Clinical practice guideline on treatment of post-traumatic stress disorder in adults), tras ser aprobada por el Consejo de Representantes de la APA.
La guía de la APA, que ha sido desarrollada por un panel multidisciplinario de expertos del ámbito científico y profesional, realiza una recopilación de los estudios científicos existentes y ofrece recomendaciones sobre las intervenciones basadas en la evidencia para el tratamiento del TEPT.

Con el desarrollo de esta guía de práctica clínica, la primera de este tipo elaborada íntegramente por expertos de la APA, la asociación pretende dar a conocer los avances en Psicología en el tratamiento del TEPT y facilitar su implementación en la práctica clínica. Tal y como manifiestan los expertos de la APA, históricamente las guías de práctica clínica han otorgado un papel secundario a la investigación psicológica, por lo que la elaboración de este manual pretende contrarrestar esta tendencia.
En el documento se presentan un conjunto de recomendaciones para el tratamiento psicológico y farmacológico en el TEPT (de acuerdo con los estándares de calidad del Instituto de Medicina para el desarrollo de guías), así como se señalan las lagunas existentes en la literatura científica y las necesidades que se presentan de cara a la investigación en los próximos años para avanzar en el tratamiento de este trastorno mental. De esta manera, la guía pretende servir de guía para los profesionales, los pacientes y los responsables de las políticas sanitarias.
Junto a la guía de práctica clínica del TEPT, la APA publicará un documento para ayudar a los psicólogos clínicos a incorporar las recomendaciones en su práctica diaria. Dicho documento abordará cuestiones como los criterios para elegir entre diferentes tratamientos eficaces, cuándo y cómo incorporar otras intervenciones y cómo ajustar los tratamientos a las características de los pacientes y al contexto de aplicación. Asimismo, la APA pretende poner en marcha un sitio Web con materiales para la capacitación y formación de los clínicos en los diferentes tratamientos recomendados en la guía de práctica clínica del TEPT y otros recursos de interés.
En su compromiso por la difusión de tratamientos psicológicos eficaces, la APA ha anunciado también que está trabajando en el desarrollo de otras guías de práctica clínica, en concreto, una para la depresión y otra para el tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes.

La guía se puede consultar en el siguiente enlace:



LOS PSICOLOGOS ADVIERTEN DE QUE EL PARKINSON NO ES SOLO TEMBLOR

Pamplona - La neuropsicóloga, Salvadora Manzanares Sánchez advirtió de que el párkinson no se limita a la aparición de temblores sino que implica otros muchos síntomas como dermatitis, trastornos de la sudoración, pérdida de peso, fatiga e incluso depresión, apatía o déficit cognitivo, aspectos que influyen en la calidad de vida y suelen ser infradiagnosticados.
Manzanares comentó que, al oír hablar de esta enfermedad, “seguro que a nuestra mente viene la imagen de una persona, probablemente mayor, con temblores en sus manos y piernas o en su cabeza que no parece poder controlar y que le impiden realizar tareas que la mayoría llevamos a cabo de una manera rápida y rutinaria”. Sin embargo, esta psicóloga advirtió que, lamentablemente, la enfermedad de Parkinson “no sólo es temblor” sino que, además de los clásicos rasgos motores de la enfermedad como el temblor, rigidez y acinesia, la mayoría de pacientes presentan en etapas muy tempranas, incluso preclínicas, síntomas que no se vinculan a la motricidad. Es por ello por lo que, según ella, muchas veces son infravaloradas “a pesar del sufrimiento y disfuncionalidad que generan en la persona afectada”, aseguró.
La experta explicó que en las últimas décadas los estudios parecen indicar que existe una mayor relación entre los signos motores y signos no motores como los déficit cognitivos y del estado de ánimo. Entre los síntomas no motores relacionado con el estado de ánimo, apuntó, la depresión y la apatía “son los que mayor prevalencia tienen”.
Por su frecuencia y publicidad, Manzanares reconoció que es mayormente conocido y comprendido el deterioro que pueda darse en otras patologías como es la enfermedad de Alzheimer, donde la afectación de la memoria predomina habitualmente. Sin embargo, explicó que los déficit en el rendimiento cognitivo de un enfermo de párkinson se centran en las conocidas como funciones ejecutivas, es decir, déficit en tareas como organización, planificación o razonamiento, que permiten perfeccionar la conducta para lograr metas presentes y futuras.
En este sentido, esta psicóloga explicó que, al tratar a un enfermo de párkinson, se debe ser consciente de que no sólo se debe valorar la esfera motora, ya que la presencia de este tipo de défícits no motores tiene una repercusión significativa en la evolución natural de la enfermedad de Parkinson, demostrándose un progresión más rápida de la discapacidad, un aumento de la institucionalización del enfermo y una mayor mortalidad. “Lamentablemente, hoy día, no se cuenta con un tratamiento curativo, aunque sí que se ha demostrado que tiene efectos muy positivos el tratamiento paliativo, tanto farmacológico y no farmacológico, como la fisioterapia o la estimulación cognitiva”, comentó destacando que conocer cada día mejor esta patología “supone tener en cuenta tanto los síntomas motores como no motores, ya que éstos últimos suelen ser infradiagnosticados al no referirlos explícitamente el paciente ni ser reconocidos por el médico”.
La especialista explicó que “trabajar con perspectiva interdisciplinares nos harán comprender mejor como la enfermedad está afectando a cada paciente, para llevar a cabo la intervención más acertada para él y su entorno”. - E.P.

ELEMENTOS BASICOS PARA LA PREVENCION DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

ONU Mujeres es una organización que presta apoyo en el desarrollo e implementación de programas, que abordan legislación y políticas, pr...